Hoy ha
entrado en vigor el Motu proprio “Intima
Ecclesiae natura” (El servicio de la caridad en la Iglesia).
Con este
documento Benedicto XVI refuerza el papel de los obispos en la organización de
las actividades caritativas de la Iglesia y reafirma que la caridad en la
Iglesia es expresión de su esencia.
Se destaca la importancia de la
caridad en la Iglesia y la pone a la
misma altura que el anuncio de la Palabra de Dios y la liturgia: «La naturaleza
íntima de la Iglesia se expresa en una triple tarea: anuncio de la Palabra de
Dios (kerygma-martyria), celebración de los Sacramentos (leiturgia)
y servicio de la caridad (diakonia). Son tareas que se implican
mutuamente y no pueden separarse una de otra» (Carta enc. Deus caritas est, 25).
Se recuerda a los obispos que ellos son los responsables de la caridad
en su Iglesia particular y que esto no
es algo que pueden dejar en manos de cualquiera. Son tan responsables de la
caridad como de la liturgia y la transmisión de la fe: «es propio de la estructura
episcopal de la Iglesia que los Obispos, como sucesores de los Apóstoles,
tengan en las Iglesias particulares la primera responsabilidad de cumplir»
(Deus caritas est, 32).
En cuanto a Cáritas dice que no puede
ser simplemente una organización de beneficencia: «la actuación práctica resulta insuficiente si en
ella no se puede percibir el amor por el hombre, un amor que se alimenta en el
encuentro con Cristo» (Deus caritas est 34). Nos alimentamos de Cristo y damos
testimonio de Cristo ante la comunidad y ante los pobres.
También nos habla de la necesidad de ser fieles a los principios de la
caridad evangélica: “Además de
observar la legislación canónica, las
iniciativas colectivas de caridad a las cuales hace referencia el presente Motu
Proprio deben seguir en su actividad los principios católicos, y no
pueden aceptar compromisos que en cierta medida puedan condicionar la
observancia de dichos principios.”(Artº 1.3). Parece de lo
más elemental. No podemos hacer caridad fomentando el aborto, defraudando
impuestos o mintiendo. Ni podemos colaborar con otras organizaciones de
beneficencia que no respeten los principios católicos.
Exige
que los voluntarios que trabajan al servicio de la caridad estén a la altura de
las exigencias propias y superando eso de la simple “buena voluntad”: “el Obispo diocesano debe velar para
que quienes trabajan en la pastoral caritativa de la Iglesia, además de la
debida competencia profesional, den ejemplo de vida cristiana y prueba de una
formación del corazón que testimonie una fe que actúa por la caridad.” (Artº 7.2). No basta para trabajar en la caridad de la
Iglesia eso de que es buena gente. Se necesita gente creyente, de vida
cristiana, y formada.
Pide cautela a los obispos y párrocos: “deben impedir que a través de las estructuras parroquiales o diocesanas se haga publicidad de iniciativas que, aunque se presenten con finalidades de caridad, propongan opciones o métodos contrarios a las enseñanzas de la Iglesia”( Artº 9.3). Porque esto nos pasa mucho: nos viene cualquiera para que favorezcamos una campaña, una actividad a favor de… y resulta que luego te enteras de que practican abortos, tienen dinero negro, o han sido acusados de fraude.
En cuanto a la financiación de las obras de caridad de la Iglesia nos viene bien recordar que no toda aportación económica es aceptable: siempre hay que rechazar las que vienen de organismos e instituciones “que persiguen fines en contraste con la doctrina de la Iglesia” (Artº 10.3). No creo que haga falta explicar nada.
Pide cautela a los obispos y párrocos: “deben impedir que a través de las estructuras parroquiales o diocesanas se haga publicidad de iniciativas que, aunque se presenten con finalidades de caridad, propongan opciones o métodos contrarios a las enseñanzas de la Iglesia”( Artº 9.3). Porque esto nos pasa mucho: nos viene cualquiera para que favorezcamos una campaña, una actividad a favor de… y resulta que luego te enteras de que practican abortos, tienen dinero negro, o han sido acusados de fraude.
En cuanto a la financiación de las obras de caridad de la Iglesia nos viene bien recordar que no toda aportación económica es aceptable: siempre hay que rechazar las que vienen de organismos e instituciones “que persiguen fines en contraste con la doctrina de la Iglesia” (Artº 10.3). No creo que haga falta explicar nada.
En
resumen, se destaca la importancia del servicio de la caridad, la
responsabilidad de los obispos y párrocos, y que en la caridad cristiana no se
pueden justificar los medios en métodos y personas.
Francisco Juan López Albaladejo
Diácono (permanente) 10-diciembre-2012.
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